Londres, Episodio 4,
AMEAD
[LEA EL PROLOGO]
[SUMARIO DE EPISODIO I]
[SUMARIO DE EPISODIO II]
[SUMARIO DE EPISODIO III]
[SUMARIO DE PÁGINAS 31, 32 Y 33]
15/09/00
La quietud de una elegantemente decorada
habitación es
alterada por el sonido de un teléfono. Es de madrugada. Joseph Kreutz levanta el tubo y
una voz le confirma una reciente confrontación. Una mujer duerme a su lado. Enterado sobre el fallo del comando, parece más interesado en el
modus operandi del Asesino antes que en los hombres muertos. Ordena entonces
detener la persecución; enfrentará al intruso personalmente.
La
mujer despierta y sorprendida, pregunta sobre la naturaleza de la llamada. Kreutz se limita a decir que tiene que arreglar
'algunos asuntos'. Ofendida por la actitud minimalista de Kreutz, vuelve a su sueño no
sin demostrar su disgusto. Joseph Kreutz, el hombre con un pasado de carterista; el hombre
que estuvo en la cárcel y fue liberado por un anónimo benefactor con un inusual
propósito; el mismo hombre que ahora coloca su arma en la funda por debajo de su
exclusivo traje, ese hombre enfrentará al Asesino.
Un extraño
trío ocupa una habitación escaleras arriba en el bed & breakfast Mitcham. El Asesino inspecciona
algo por la ventana mientras presta cierta atención al relato que está por comenzar en
las palabras de Michael. John, sentado en una silla, espera por la historia prometida.
Michael cruzado de piernas en el suelo está por empezar su explicación de lo que Amead realmente es.
[SUMARIO DE PÁGINAS 34, 35, 36,
Y 37] 29/09/00
John escucha al Asesino su explicación acerca de Amead. La idea que
intentan transmitirle es un poco complicada, describiendo al lugar referido como a un
concepto, una ciudad, un mundo, todo un universo. Lentamente John comienza a interpretar
esa idea hasta que que pregunta 'dónde' está Amead. El Asesino, crípticamente le
contesta, 'en todos lados'.
la cólera invade a John por un momento, considerando casi ridícula la vaga respuesta del Asesino, y como consecuencia, se niega a creer
a Amead como 'otra realidad'. El Asesino tampoco es una persona paciente y le responde con
un pellizco en la mejilla, en una demostración física de la existencia, tanto de él
mismo, como de Amead.
Michael da comienzo a su explicación de la teoría del multiverso , aquella que reza que cada
universo posible realmente existe. Cada vez que una decisión es tomada, todas las
posibles consecuencias ocurren en forma paralela. A modo de demostración, le pide a John
arrojar una moneda al aire. Aterriza de cara sobre su palma.
Michael le
explica entonces al desconcertado muchacho que acaba de crear un nuevo universo. En algún
lugar ahora, la moneda que ha
arrojado, cayó con su sello hacia arriba. Amead fue el lugar en comprobar que esta
teoría era más que una posibilidad ficcionaria. Incluso es el único lugar conocido que
ha perfeccionado, en base a este conocimiento, la forma de viajar entre universos, pasando de una dimensión a otra.
[SUMARIO DE PÁGINAS 38, 39, 40, 41, Y 42] 13/10/00
Descreyendo de las explicaciones, John cambia de parecer drásticamente al ver el paisaje
de Carillon a través de la ventana; la ciudad que Napoleón construyó sobre las ruinas
de Londres, y no el de la ciudad que debería estar allí.
Ahora
John está listo para creer. Michael
comienza su relato sobre Amead con un "hace mucho tiempo". John, sin embargo no
está de acuerdo con la vaguedad de la ubicación temporal. El Asesino, en su usual y
áspero modo de definir las cosas, le cuenta que esto transcurrió cuando este universo
era aún joven y los gases de los planetas luchaban por solidificarse. John no le
contesta.
Mucho tiempo atrás el planeta Amead está siendo devastado por la
lucha encarnizada entre las fuerzas del Orden y del Caos. El único reino sobreviviente ha
sido Amead, quien ha soportado los embates de las hordas invasoras durante miles de años
gracias a su gran monarca: El Rey Nicholas.
La historia se devela. El reinado de Nicholas se basó en la idea del pragmatismo para su
supervivencia, sin alinearse tanto en el Orden como en el Caos, y a favor del Balance o
Razón. Su liderazgo guió a Amead a través de las eras para sobrevivir a todo tipo de
ataques, hambruna y pestes.
John interrumpe en este punto,
contrariado por la noción de inmortalidad de Nicholas. El Asesino le explica que la
población de Amead no era exactamente humana, y que estas personas estaban tan cerca del
concepto de vida humana como
los dioses del Monte Olimpo.
[SUMARIO DE PÁGINAS 43, 44,
45, 46, Y 47]
27/10/00
Hacia la culminación del conflicto, la muerte sobrevolaba el planeta devastado. Ciudades
destruidas, provisiones escasas, la gente moribunda. En todo el mundo se repetían las
mismas escenas. El último bastión de supervivencia y cultura era el reino de Amead.
Sin embargo, los efectos posteriores de esta guerra
hacen mella en su población. La gente vive cansada y desesperanzada, sin un rumbo o
futuro definido. Necesitan un símbolo por el cual vivir. Una noche, ese símbolo llega,
tras una nalgada y un llanto inesperado, en la forma de un nuevo bebé en la ciudad de
Amead.
John interrumpe el relato de Michael, incrédulo
sobre el hecho de una sociedad revitalizada sólo por un nacimiento. El Asesino interviene explicándole que si bien las vidas eran infinitas comparadas
a las de la Tierra, los recién nacidos se convertían en un evento único. Significaba,
de alguna forma, el renacimiento de una sociedad estancada. Continúa el relato y Michael
cuenta como el padre de Adrian, el herrero, muere durante la defensa del reino. En una
tragedia casi premeditada, su madre fallece también a los pocos años, debilitada por las
instancias mismas del parto. Adrian se convierte en huérfano.
Pero el cariz de la
situación no se volvió más trágico gracias a la intervención del mismo Rey Nicholas,
quién se convirtió en su mentor. Al
crecer, se vio posibilitado, gracias a su posición en el palacio, de acceder a diversos
aprendizajes. En el campo de las armas, en el académico e incluso en el aspecto mágico,
aunque finalmente encontró el lugar que realmente quería...
Ese lugar era la Forja,
el sitio de trabajo de un padre que nunca conoció. Fue inevitable que sintiera un apego
casi obsesivo por el trabajo de su padre, utilizando sus mismas herramientas, moldeando
artefactos en los mismos moldes que su progenitor. Adrian era feliz sintiendo el calor de
la forja en su cuerpo, sintiéndose más contenido y tranquilo que nunca. Sin embargo, esto se vio modificado drásticamente
cuando sus pesadillas comenzaron.
[SUMARIO DE PÁGINAS 48, 49, 50, 51, Y 52] 10/11/00
Adrian nunca había
experimentado problemas con sueños o pesadillas. Esto cambió de repente. Noche tras noche vivió un sueño que se
le hacía real en la mente, rodeado por gemas de poder e iridiscencia, gemas que sabía debía esculpir.
Cada mañana se levantaba con esas líneas y diseños en su cabeza y se ponía
inmediatamente a trabajar. Sus manos se movían guiadas por aquellos sueños que habitaban
su mente.
El rol
de Adrian era claro en Amead: El era el herrero. Muchas eran las sustancias y los metales que era capaz de trabajar: hierro, oro,
plata, incluso gemas. De esta forma trabajó cada una de estas gemas y las dotó de su
poder mágico aprendido durante los años de discípulo del hechicero. Finalmente
inscribió un extraño lenguaje serpenteante y desconocido en sus facetas. Todo esto
surgía de sus mente impulsada por aquellos interminables sueños.
Finalmente, luego de jornadas enteras de trabajo sin descanso, todas las gemas estuvieron
terminadas. Como resultado Adrian estaba totalmente agotado,
aunque por dentro se sentía más feliz y orgulloso que nunca. Las gemas brillaban en
perfecta armonía y parecían contener un inmenso poder, dotadas por Adrián. Sin embargo
había algo demasiado perfecto en ellas, resultando sospechosamente ligadas al Orden...
John interviene en este punto para consultar el porque del disgusto hacia el Orden.
Michael entonces
le explica que una conjunción tan grande de elementos del Orden podía desestabilizar
Amead. Sus poder era demasiado. Adrian supo esto y decidió acabar con ellas, un momento
después de haberlas contemplado por primera vez listas. Sin embargo, antes de que pudiese
tocar sólo una de estas gemas, las 49 comenzaron a vibrar al unísono y emitiendo un
agudísimo sonido, devastaron todo a su alrededor.
Adrian despertó sangrando de sus oídos, casi sordo. Su experiencia en el campo de la
magia le indicaba que algo terrible sucedería a niveles cósmicos si no hacía algo.
Inmediatamente tomó un trozo informe de ámbar que tenía a mano y sin ningún tipo de
refinamiento comenzó a tallar una nueva piedra, pero esta vez, por sus propios medios,
con su propio diseño, e incluso con su propia sangre. Bañada con los poderes
agónicos de Adrian, la piedra estuvo terminada. La piedra del Asesino.
[SUMARIO DE LA PÁGINA 53] 24/11/00
John es escéptico acerca de lo que son
capaces de hacer un 'puñado' de gemas según él. El Asesino pierde la paciencia y le explica
vehementemente que el equilibrio del universo se vería peligrosamente afectado por su
acción. El balance, fluctuante del Caos al Orden si pausa, llegaría a un punto crítico
dónde sólo podría volver hacia el Caos de una forma catastrófica. Incluso destruyendo el universo todo.
fin del Episodio
IV
Episodio
V - La Cacería
El Assassin
Team
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